Elige la vida… o no.

A ver, que se nos ha calentado el morro creando una sección donde dejar volar nuestra imaginación, está claro. Que la primera publicación que hagamos aquí, en cuarto de material, un espacio para reflexionar, es muy importante, también.

Yo, que escribo por hobby y cuando se me aparece la virgen, no soy lo suficientemente bueno para “abrir la lata”. Me puede la presión. Nunca tiraría el penalti definitivo. Así que voy a ceder los honores a un tal Iñaki Ochoa de Olza.
Nunca he leído demasiado, ni lo hago ahora, pero encontré en el libro de este alpinista navarro, que descansa desde 2008 a 7.400 metros de altura, mi “yo” particular, si es que se puede llamar así.

Raritos hay en todos lados; algunos aprenden a base de malas (o buenas) experiencias. Yo lo hice a través de Bajo los cielos de Asia. Y es que, al igual que cuando lees El Principito, ya lo advierten: “es posible que la vida no vuelva a ser lo mismo después de esta lectura.”

No es un libro de montañas, es un libro sobre la vida en su máximo esplendor, y si no queréis gastar dinero en arte, corred a pedírmelo prestado que os lo dejaré encantado. El libro, que dinero tengo poco que prestar.

Como no os quiero revelar nada más sobre él, os dejo con un anticipo de como Iñaki pensaba, escribía y vivía, en todos los sentidos que puede significar esa acción.

Mientras, yo me voy a por aire puro, a ver si me viene la inspiración, y así me creo similar a él.

Me despido con su lema que, espero no se molesten sus allegados, lo hice mío hace tres años.

Montaña y “Pura Vida.”

Sed felices, y no elijáis la vida.

“Elige la vida, elige un empleo, elige tu familia, elige un televisor grande que te cagas, elige compact discs, lavavajillas y abrelatas eléctricos…elige tu futuro… ¿Pero por qué iba yo a querer hacer una cosa así?”

Tan contundente como eso comienza la película “Trainspotting”, directa al centro neurálgico de nuestras adormecidas conciencias, atontadas y entumecidas en medio de tanto estado del bienestar. Si no la habéis visto, os la recomiendo, viviréis por dos horas las peripecias de una cuadrilla de adictos a la heroína escoceses.

“Elige la vida” o “Simplemente di no” eran también los slogans de una horrorosa campaña antidroga de hace ya bastante tiempo. Creo que hasta salía el Maradona y todo, debió de filmar el anuncio entre “chute” y “trallazo” (de perica, claro). A uno, cuya adicción más grande ha sido el colacao con magdalenas, hasta le daban ganas una vez visto el anuncio, de salir a la esquina más próxima a “probar”.
Adictos a algo supongo que lo somos todos. Al fútbol, a “operación triunfo”, al beato José María, o al cine del “plus” los viernes noche. Algunas de estas “aficiones”, como la heroína, la escalada o el surf hacen abrir los ojos un poco más de lo habitual  a la gente porque tales actividades se convierten en el eje absoluto de la vida del “adicto” y en el motivo del sufrimiento, según dicen, de quienes le rodean. No faltará después el avispado estudioso que vendrá a explicarnos la relación entre alguna puñetera hormona y nuestras aficiones. Vaya, preocupados estábamos.

Porque el caso es que “cuando estas colgado tienes una sola preocupación: pillar. Pero cuando te desenganchas tienes que preocuparte de las facturas, de la comida, de algún puto equipo de fútbol que nunca gana, de las relaciones personales y de todas las cosas que en realidad no importan cuando estás auténtica y sinceramente enganchado…”

Simplemente di “sí”. Cuando los vientos del invierno dejen de soplar con la fuerza de mil bestias, cuando ya no caigan más las nieves del monzón que tiñen las cumbres de blanco, entonces agarra tus bártulos y ven a escalar al Himalaya. No hallarás lugar más bello. “Pide prestado” el dinero si careces de él, abandona sin mirar atrás a quien siempre te dice “ten mucho cuidado” pero nunca “¡vive!”, olvídate de tu pareja si no te quiere seguir,(y ahora hay además internados bastante buenos para esas criaturas que habéis concebido para que os sustituyan …) Corre, mañana será tarde. 

¿No son acaso el colesterol y la depresión, el hastío y la arterioesclerosis tan dañinos como lo puedan ser la heroína o el Himalaya? ¿O quizás aún más? ¿No son el confort y la tecnología que nos rodean un terrible engaño, nada más que una mera ilusión que nos aleja de elegir nuestro propio camino y de llegar alguna vez a encontrarnos? 

Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa.”

Columna publicada por Iñaki en la revista CampoBase.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s