La cima no significa nada, la pared todo || Balcones Anayet

Tu primera 10k, tu primera media maratón, tu primera maratón, tu primera carrera de montaña,  tu primera “Ultra”, la primera vez que escalas, tus primeros largos, tu primera montaña, todas comparten un mismo denominador común, la ilusión. Esa ilusión que nos mueve cada vez más hacia la complejidad de nuevos retos.  Esa ilusión con la que preparas a conciencia cada entrenamiento previo. Esa ilusión con la que preparas minuciosamente todo el material y víveres que debes llevarte para afrontar con garantías ese nuevo desafío.  Esa misma ilusión que te hace levantarte a las 4 de la mañana para llegar a la base de la montaña con las primeras luces del alba.

Y en este sentido nos encontrábamos a las 5 de la mañana los 3; David, Revu y  un servidor, Marcos para dar comienzo a la nueva contienda que iba a suponer la cima. Dos formas distintas de ver la montaña. Mientras que David y yo cargábamos a nuestra espalda cuerda, mosquetones, cintas y más material de escalada para superar la cara Este del Anayet, Revu, en modalidad de Trail Running, ligero y con zapatillas iba a superar por dos veces la cima y el vértice del Anayet por su ruta clásica, esta modalidad que aprovechamos muchas veces porque te permite realizar más cimas y más kilómetros en menos tiempo que si lo realizas haciendo trekking.

Tras un fuerte calentamiento como aproximación nos encontramos en algo más de hora y media en los llanos de los ibones del Anayet, donde unas prodigiosas vistas que impactan por su belleza y hace que tengas que parar a disfrutar de semejante paisaje digno de revista, donde, por el Norte observas el imponente pico Midi d´Ossau y hacia el Oeste la monumental muralla que supone la cara este del Anayet, que a lo lejos parece infranqueable.
la foto (8)
Una vez en la base de la pared, nos preparamos, hidratamos y alimentamos para que David diera comienzo a la ascensión, escalando de primero, el primer largo,  que pese a que no suponía una dificultad grande, costaba encontrar las chapas donde colocar los seguros. Alternándonos, subo el largo 2 y 3 seguido por David hasta llegar al cuarto largo, el más complicado de todos, un triedro donde las presas para la mano derecha brillan por su ausencia en una pared tumbada, y en dónde David, sin no sudar, consigue superarlo de primero para llegar a la reunión y poder asegurarme, que con la tranquilidad que da subir de segundo y una pequeña trampa consigo llegar a la reunión. Seguimos alternándonos los largos hasta llegar a la octava reunión, comunicándonos con Revu por walkie en todo momento, para ver cómo nos  íbamos encontrando cada uno.
triedromarcos anayet
No sé si por el cansancio, las horas acumuladas escalando o las ganas de juntarnos los 3 incomprendidos en la cima, decidimos empalmar los largos del 8 al 10 y del 10 al 12 entre David y yo respectivamente con lo que suponía ahorrar en cintas express y en caso de caída consecuencias más graves, ese mismo cansancio que hizo que David se dejara el walkie-talkie en la mochila que yo iba a subir haciendo casi imposible mi comunicación con él. Él subía y yo aseguraba, le daba cuerda a ciegas ya que tampoco le podía ver,  hasta que la cuerda  no daba para más y entonces, a lo lejos oigo un grito que a mis oídos llegaba como un susurro que decía: Marcos… reunión… ¡Por fin! Pensé. Me dispongo a subir con él y cuando llego veo que es una reunión ficticia que ha tenido que improvisar con un parabolt y un cordino. Aun así, teníamos el aliciente de poder ver a Revu en la cima a unos 50 metros. Me dispongo a subir hasta arriba y unos 10 metros más arriba veo la reunión real del largo 11, por lo que nos damos cuenta de que David ha subido casi 3 largos seguidos, así que preferimos montar una reunión más sólida para que pudiera afrontar yo el último largo de 40 metros, que pese a la facilidad de este último y las ganas de llegar a la cima por lo que escalaba rápido, no vi, o no había suficientes parabolts colocados, por lo que mi seguridad era precaria en caso de accidente y mi cabeza decía: “la montaña no es fácil, ni difícil, es peligrosa…” pero al fin llegué, aseguré a David y nos juntamos los 3. Comimos, una foto de rigor y para abajo, estar en la cima no nos interesaba demasiado.
cima anayet
El final fue como tiene que ser en una gran hazaña. Bebiendo cerveza y comiendo salchichas, pero en este blog no hablamos de cervezas…

¡A buscar nuevo reto!

Video realizado por David:

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