Experiencias.

“El primer paso no te lleva a donde quieres ir, pero te saca de donde estás…”

Porque nadie nace sabiendo.

Puede parecer fácil en nosotros, subimos armoniosamente entre presas, grapas o cualquier agarre, pero creerme cuando os digo que yo también sufrí.

Sufrí hasta que tuve la confianza suficiente en que mis movimientos no me harían caer, hasta que supe que tenía la fuerza suficiente para superar esas dificultades,  hasta que tuve la seguridad de que el material no iba a hacerme caer. Y todo esto se consigue con experiencias.

El cúmulo de experiencias, salir de tu zona de confort y superarse a sí mismo crean el éxito. Y es que no hay nada más grandioso que ver como el esfuerzo que has dado en algo ha dado su fruto.

Y aunque para nosotros sea fácil, hemos necesitado de un aprendizaje emocional previo que parece que con el tiempo se olvida creyendo que lo que hayas superado no tiene dificultad, pero iniciando a otra persona te hace recordar que tú también empezaste…

Y es así como Laura se sintió tras sus primeras experiencias con el mundo vertical:

“Experiencias…

Hecho de haber presenciado, sentido o conocido algo-

                                                         

Hace unas semanas decidí adentrarme en el “Mundo de las Ferratas”, a ciegas… y sin tener ni siquiera una pequeña idea de lo que podría salir de ahí.

El punto de partida fue à “Ferrata de Peñas Juntas” (Bierge), acompañada del capitán del barco, Marcos.

Delante de mi nuevo reto, observé, me coloqué y avancé hacia el primer puente de la ferrata.

Tras necesitar algunos minutos para cruzar… ¡crucé!; ahora, me encontraba ante la que sería mi primera subida de grapas ligeramente desplomada, sí… parecía una simple subida, o quizás… yo pensaba que el reto no se me iba a complicar tan rápidamente; así que mirando y mirando me pregunté: ¿Qué hago yo aquí? Miles de cosas te rondan por la cabeza en ese momento, menos la forma de poder empezar a subir…
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Marcos desde arriba y yo al principio de la pared, debatíamos entre la forma de que yo pudiese subir: sube un pie, sube el otro, haz fuerza con las piernas, confía en el material, sube, no retrocedas… y un sinfín de movimientos por hacer y un sinfín de minutos hasta poder subir. Entre todo esto, Marcos con su grandísima paciencia, me repetía la posibilidad de darnos la vuelta, pero… ¿por qué? Tenía que intentarlo, ahí reside la “gracia” de los retos, porque las personas crecemos cuando nos enfrentamos a retos.

   Salvado este primer tramo, empezaba lo bueno, empecé a disfrutar, lenta, segura de donde pisaba y bien agarrada, pero disfrutando. ¡Fin! Y punto positivo a este nuevo juego; supongo que si volviera a hacerla, ese tramo no se me resistiría tanto, quiero pensar…
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Unos minutos para digerir “Peñas juntas” y para poder hablar de la que dentro de una hora sería mi segundo reto à “Ferrata del Santo Cristo” (Olvena).

Con otro concepto y sensación diferente, esta nueva ferrata la cogí con muchas ganas y disfruté desde el minuto 1.

Cada paso que daba me hacía recordar que todas estas experiencias y sensaciones nuevas, venían con un claro objetivo veraniego à Midi  d’Ossau, el que será un “pequeño/gran” reto junto a un grupito de gente que sobresale bastante, en todos los sentidos… y junto a ti, Elena.

Subí sin problemas, apenas tuve que detenerme porque tuviera dificultades lo que facilitó el disfrute por mi parte, y el disfrute del paisaje. Marcos estaba pendiente de la cámara y de sus planos, ¡quédate quieta! ¡ahí, vete un poco para atrás! todo en orden para poder captar buenas fotos.

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Lo único que tenía claro de esta ferrata es que la última grapa debía de ser “TelaMarinera”. Avisada iba, también he de decirlo… una última grapa se me resistía para poder terminar, unos minutos entre risas y concentración… una situación parecida a las primeras grapas de Bierge… ¿Voy a por ti? Me dijo…; yo quería conseguirlo sola, y lo iba a hacer, solo necesitaba un poco de tiempo y confianza en mí. Bueno, realmente necesité ver un “ocho”, cuerda, cordino, nudos en las manos de Marcos para saber que lo tenía que intentar… me convencí de que no era necesario que montara todo aquello, y sí ¡lo conseguí! ¡Sola!

Tras la buena sensación del primer ferrateo, me quedé con ganas de más, así que este finde tocó volver al nuevo reto à“Ferrata del Sorrosal” (Broto).

Nada que ver al primer fin de semana de iniciación, nada…nada en todos los sentidos… sabía que esta tenía muy buena pinta, y más siendo la tercera.

La verdad que desde abajo, antes de hacerla, parecía mucho más alto de lo que en realidad es. No tenía gran dificultad, algún tramo que “esquivar” con más cuidado, pero ninguna situación parecida a las de las otras ferratas.

La verdad es que las vistas y las sensaciones eran de mucho más que un 10; una desconexión del mundo real del 100%, miles de historias, y de repente: acabas y te das cuenta que estás en un sábado cualquiera, que por la noche vas a dormir en tu cama, y que queda sólo un día para empezar tu rutina de Lunes.
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  …y déjame que te diga algo: si hay algo que realmente quieras, lucha por ello y nunca te rindas, por muy negro que pinte la cosa. Y si pierdes la esperanza, pregúntate si en diez años desearás haberlo intentado una vez más. Porque es que resulta, que las mejores cosas de la vida no son cosas, y nunca vienen solas.

 

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