Sin yemas. Bulder en Albarracín.

Uno más. Tachando planes de los que tienes apuntados en un papel.

Albarracín es uno de los pueblos más bonitos de España; así lo indican las guías turísticas. Pero para tres trepadores que se conocieron en el panel de Los Mallos: Alberto, Javi y un servidor, David; Albarracín es uno de los mejores lugares para practicar escalada en bloque, punto del mapa obligatorio en grandes escaladores a nivel mundial. Y para nosotros, una excusa más para salir de casa, sentir la roca en los dedos y apretar un poco.

Sábado por la mañana. Luce el sol cuando a las 9:30 nos plantamos en el parking de Albarracín, dirección al sector Arrastradero.

Para Javi y para mí es nuestra primera vez aquí, y días antes tenemos la sensación de que nos vamos a merendar bloque tras bloque sin apenas esfuerzo. Después de esto, te sientas frente a la pared y, los romos vertiginosos, las regletas ínfimas y los diminutos pies, te recuerdan que esto no es un panel de entrenamiento, y que la roca no te va a regalar nada si no estás dispuesto a sufrir un poco.

Alberto, bastante más experimentado y escalador que nosotros, ya lo sabía, y nos mira con cara de: “ya os dije yo que iba a ser duro.”

Aun con todo, y en contra de la voluntad de la gravedad (principal enemigo en este mundo vertical), conseguimos llevarnos un buen saquete de bloques. Nuestro grado no es nada del otro mundo, pero que nos quiten lo bailado: 6a, 6a+, 6b… y hasta un 6c consigue colarse en nuestra lista.

La motivación apunta hacia arriba cuando el sol lo hace en sentido contrario. Es hora de descansar y recargar pilas para el día siguiente.

Quizás nos hemos pasado: el cansancio del día anterior; el frío, lluvia y viento que nos acompaña; la resaca como cuarto integrante (Albarracín nocturno tampoco está tan mal) y los músculos agarrotados nos impide escalar en condiciones.

Nos volvemos a casa, con unos antebrazos cargados, con un olor a esfuerzo y disfrute a partes iguales, con el convencimiento de que volveremos pronto, y con unas manos destrozadas, abrasadas y magulladas de una roca espectacular que nos quiere de vuelta.

Con las mismas manos que muestran que el camino elegido no va a ser fácil; pero siempre he creído que unas manos con heridas y cicatrices hablan por sí mismas, y esconden una historia seguro interesante.

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Nos leemos en la próxima. Hasta entonces… Pura Vida.

Aquí un resumen en forma de video: https://vimeo.com/164001787

Albarracín || Bouldering

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