Si emociona pensarlo, imaginate hacerlo… Gran Trail Aneto Posets. 108kms, 6700m+

Hace ya 3 años que me apunté a mi primera gran carrera de montaña. La maratón de las Tucas. Sus 42kms y 2200m+ por Benasque suponía ya todo un reto en mi cabeza. Lejos veía a aquellos locos que se disponían a correr un día entero para recorrer los 109kms de la Gran Trail.

Tres años después, con dos Vueltas al Aneto previas,  los locos cuerdos que nos encontrábamos el viernes a las 11.30 de la noche dispuestos a realizar la hazaña, eramos Raul y yo…PerfilesGranTrail

El año previo había sido intenso. Entrenamientos en solitario, ascensiones invernales, diferentes carreras daban confianza para afrontar el reto hasta que 3 semanas antes, una tendinitis en el tibial posterior, comprometía la carrera. Dos semanas de absoluto reposo y medicado el día de la carrera no me iban a impedir tomar salida en la avenida de los Tilos y disfrutar del ambiente. El fracaso hubiese sido ni siquiera intentarlo…

IMG-20160729-WA0003    Suena la música previa a la salida, los pelos se erizan, los frontales se encienden, se oyen gritos pero tu cabeza no escucha nada, no eres consciente de lo que tienes por delante, tampoco quieres pensar mucho en ello, solo quieres empezar a correr, hasta que lo haces, y vaya si lo haces. Un pasillo de miles de personas aplaudiendo y animando a lo largo de la avenida nos catapultan a los más de 300 corredores que ahí nos encontramos.

Fuera de Benasque, tras unos pocos kilómetros, te encuentras con la realidad más absoluta, fuera hace frío, reina el silencio y lo único que escuchas son pasos y jadeos. La noche es oscura y conforme avanzas y subes, se intuyen las nubes amenazando en las zonas más técnicas, como si la carrera no fuese ya difícil…

En algo más de tres horas nos encontramos en la Renclusa (primer avituallamiento) toca abrigarse ya que hace demasiado frío, alimentarse bien y mentalizarse para las horas más técnicas de la carrera, y seguimos. Subida al collado de la Inclusa, bajada a Aigualluts y el comienzo de la subida por Barrancs rumbo a Salenques. Una fina lluvia nos acompaña desde hace un rato humedeciendo los bloques, por lo que tener y ver caídas se hace costumbre. La fila de corredores hace bajar el ritmo y podemos subir a un ritmo tranquilo, hasta que llegamos a los últimos metros del collado.

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Collado Salenques

Aquí nos obligan a poner los crampones y justo al sacarlos de la mochila se me caen dentro de un nevero, entre los bloques de piedra, haciendo imposible recogerlos. Tras unas dudas entre subir sin crampones trepando por las rocas o retirarme, Raúl me convence para seguir y mientras ellos tiran por los neveros yo paralelamente voy trepando por las rocas. Nos encontramos ya a la altura de las nubes, la lluvia se convierte en nieve, el aire viene racheado y toca cruzar lateralmente el nevero, pero la huella y la cuerda fija facilita la progresión (y el hecho de subir de noche y no ver lo que hay más abajo) hasta que por fin llegamos al collado. El frío no deja saborear la cima y nos obliga a bajar lo antes posible ya que estamos tiritando y continuar la carrera…

El sol comienza a salir, se ve todo con otra visión. A un ritmo tranquilo progresamos por el caos de bloques pasando por el collado sin nombre y  diferentes ibones hasta llegar 5 horas después al segundo avituallamiento en LLauset(km 35), más de 5 horas para 15kms dicen mucho de las tecnicidad del recorrido.

Salimos rumbo a Vallibierna, veo a Raúl muy motivado, yo quizá más reservado, hemos pasado lo más técnico de la vuelta al Aneto, pero no estamos en esa carrera… Subimos al collado, y comenzamos la bajada directos a Benasque. Después del tercer avituallamiento en el km 44, comienza la pista, pero correr me provoca dolor en el tendón, obligo a Raul a ir reservando, corriendo tramos pequeños y descansando hasta que en uno de esos tramos, Raul se ve obligado a parar por un dolor fuerte en el muslo, intenta correr pero se le hace imposible. Mientras él se ve limitado yo me voy encontrando mejor del tendón. Llego a Benasque antes que él porque parece tener decidido retirarse tras 58kms. Llegar sólo a Benasque y que todos los familiares animen y te ovacionen, los niños pongan las manos para chocarles da una motivación extra para continuar.

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Avituallamiento en Benasque (58kms)

Una hora de descanso en Benasque, comes, te reencuentras con todos los que te acompañan, Raul aprovecha para ir al fisioterapeuta y decide continuar. Aún faltan 50kms por delante, pero ya se ve de otra manera, subida a Cerler y bajada a Anciles. Ahí se da cuenta Raúl de que es imposible seguir tantas horas con ese dolor, por lo que decide retirarse en el avituallamiento de Eriste tras 68kms. Te caes, te levantas, y el año siguiente lo vuelves a intentar, eres grande y lo sabes…

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Raul y yo subiendo a Cerler tras 61kms

Me toca afrontar sólo 40kms, en la subida a Angel Orus me encuentro bastante bien, mientras me cruzo con los corredores de la maratón, que me van animando, voy adelantando algún corredor de la Ultra, hasta que en las últimas zetas antes del refugio, el exceso de kms y horas me ponen en su sitio. Llego al avituallamiento del refugio(km 75) y el agotamiento me deja helado cuando descanso. Tomo caldo caliente, me visto de largo y decido continuar, que aun quedan 33kms, parece ya poco pero es un mundo…

Subir al collado Forqueta da un extra de motivación, sólo queda la subida a un collado,  pero ya solo puedes continuar con la cabeza, las piernas duelen, las rodillas se bloquean al intentar bajar rápido, corro a contrareloj para llegar a Viadós, sin tener que encender el frontal y lo consigo!

Creo que hace calor, pero yo tirito de frío. Mi cabeza sólo ve continuar, dos vasos de cocacola, enciendo el frontal y continuo para afrontar el último collado. Mi frontal sólo da para alumbrar la siguiente baliza reflectante y tras dos horas de subir sólo en plena oscuridad, llego al collado de Estós a las 12.30 de la noche. Llevo más de 24horas y 90kms de carrera, a pesar del agotamiento y el frío, una sonrisa pequeña se me escapa y mi mente dice: “lo tienes….”

La bajada al refugio es un suplicio, mi cabeza ve gente corriendo por el cauce del río, sé que es imposible y lo imagina mi mente, entiendo que tantas horas, el sueño y el cansancio provoca eso, pero al final llego… Me siento en una silla y me ponen una manta mientras me traen vasos de café. Los ánimos de los voluntarios, nos alientan a los cabizbajos corredores. Ya está hecho. Sólo 14kms de pista nos separa de la carrera, del reto, de la hazaña o como cojones quieras llamarlo…

Intento correr, pero se me hace casi imposible. Me cabreo y al momento me río y me digo: “llevas 100kms y 27horas y media, cabrón,  como cojones quieres correr, haz lo que puedas…” y por fín veo las luces de Benasque. No sé de donde saco fuerzas y vuelvo a correr.  Poco antes del arco de meta me esperan Cris y Carla y en el arco David y Cris. No encuentro fuerzas ni para agradecer que estén ahí animando a las 4.30 de la mañana. El agotamiento no deja saborear mucho la meta, tengo sueño, hambre y frío.DSC_3543

Es al día siguiente cuando me doy cuenta de lo conseguido. No soy un gran corredor, ni trato de serlo, sólo intento demostrar que las cosas se pueden conseguir en la medida que tú creas que es posible. Fue la idea de un sueño la que me ha llevado a conseguirlo….

Muchas gracias a todas las personas que han estado apoyándome antes, durante y después de la carrera, suena a tópico, pero su ayuda hacen más de lo que creen.

Nos vemos en el Midi!!

Marcos.

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