Burbuja. Midi d’Ossau.

La profundidad del juego al que jugamos relatado en tercera persona por Laura.

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Burbuja.

 

“Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante”

 

19:00h, Elena y David nos esperaban a la salida del trabajo a Marcos y a mí para poner rumbo al fuerte objetivo: ascensión de Midi d’Ossau.

A eso de las 21:00 comenzamos a caminar un buen rato; mochilas llenas de ganas, de ilusiones y sobre todo, de peso. Debo de reconocer que para mí, el camino se me hizo eterno, dudas, incertidumbre, y muchas ganas de llegar.

¡Por fin! Tiendas plantadas, cena hecha y risas, muchas risas, pero lo mejor…estaba por llegar: saca esterilla y colchón fuera de la tienda y observa la silueta del gran reto bajo las estrellas…una vivencia más que impresionante.

5:30h todos en pie;  7:00 comenzaba nuestra gran aventura montañera, los 4 empezábamos a andar bajo fotos, vídeos con gopro y el componente esencial del fin de semana: el sentido del humor.
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Elena y yo teníamos claro que no iba a ser un reto fácil, pero despacito y con la ayuda de los expertos, podríamos con todo, o eso, era lo que esperábamos.

Al llegar a la primera chimenea, entendí perfectamente la necesidad de madrugar, no eran ni las 9 de la mañana y ya había varios grupos de personas intentando escalarla, con lo que sí, ralentiza bastante. No obstante, “no pasaba nada” puesto que nosotros íbamos sin hora y a la marcha, que es como mejor.

Todo el mundo nos había comentado que la primera chimenea, era la dificultad “más grande” del Midi, no quiero decir con esto, que todo lo que nos quedaba fuera coser y cantar…pero si tienes superada la primera chimenea, sólo te queda relajarte, sonreír y disfrutar de todas las pequeñas cosas.

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Pequeñas paradas, muchas risas, fotos, vídeos… y sobre todo, comida, bueno…parte de la comida que teníamos que llevar en las mochilas, así como el arnés que tenía que usar Elena para rapelar se quedaron olvidados en el coche, pero nada de esto, nos hizo perder la esperanza de llegar a la deseada cima.

Tramos más fáciles, tramos más difíciles, pero ahí estábamos, a eso de las 13:00h nos plantábamos con un gran abrazo los campeones del reto: CIMA. Con la excusa de que había sido el cumpleaños de David hacía poquito y que estábamos en la cima, nada mejor que brindar con unas cervezas y un buen aperitivo.

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Eso sí, a pesar de quedar todavía toda la bajada, ya estábamos planteando la siguiente pregunta: ¿Cuál podría ser el siguiente reto? Es una situación que engancha, te ves capaz de hacer esos retos y eres feliz cumpliéndolos, que todavía quieres más.

El destrepe de todo el MIDI, fue lento y con cautela, piedras bastante grandes, tramos “complicados” y gente.

Yo que no soy muy amiga de los rapeles, tuve que concienciarme durante 4 minutos, 2 por rapel y bajar con precaución, sabiendo que después de 12h, terminaba nuestra aventura.cuerdaaaa

La vuelta al coche, fue mortal, creo que no encuentro palabra exacta para describir ese cansancio extremo, observando y dejando atrás al gran Midi d’Ossau y orgullosas de haber estado en su cima; esa vuelta con millones de piedras, esa vuelta con la mochila cargada hasta arriba como la noche anterior.

Marcos y David llevaban como más de media hora esperándonos en el parking de vuelta al apartamento; nosotras agotadísimas y ansiosas por quitarnos esas botas que nos habían dado algo de guerra desde las 5:30 de la mañana…  Sentados, por fin, todos en el coche, se escuchó: ¿Cuánto pediríais si os dijeran de subir ahora, de nuevo, al MIDI? Apenas hubo respuesta. El silencio hablaba por sí solo.

Al llegar al apartamento, empezamos a echar la vista atrás, miles de anécdotas por recordar, miles de frases, pero con una sonrisa de oreja a oreja. Por la noche, el cansancio era más que evidente, cena, tele, videos, pero apenas articulamos palabra…

El plan para el día siguiente, antes de saber lo que nos esperaba, era ir a escalar, pero Elena y yo no estábamos en condiciones, casi, ni de movernos. Así, que decidimos, remolonear un poco, recoger el apartamento e ir a la piscina. Puede parecer curioso, pero para dos grandes de la montaña, pasar la mañana en la piscina de Formigal era algo irreal, era algo que no concebían.

Un buen menú nos esperaba para comer, nos lo merecíamos, pero… ¿Cómo podía haber pasado el tiempo tan rápido? Horas atrás, recorríamos con frontales un terreno donde nos esperaban grandes aventuras, y de repente, hora de volver.

 

Creo, personalmente, que a veces es muy necesario sumergirte en una burbuja, y reventar de felicidad.

El miedo solo impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido y esa actitud nos impide realizarnos… ¡CRECE!

Gracias por este gran fin de semana a mi pequeña gran aventurera, Elena, y a vosotros dos, Marcos y David, por haber hecho de este fin de semana, una auténtica maravilla.

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Laura.

Video: https://vimeo.com/178180778

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