Cuando no escalas.

“En un agujero, un murciélago duerme con las alas desplegadas. Yo también duermo colgada de mi hamaca; tres clavos sustituyen las patitas y un nailon sus alas.

Me vine a un planeta de extraplomos imposibles, donde los humanoides duermen como murciélagos. ¿pero quién duerme boca abajo?

¿Será él o seré yo?”

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Algo mágico ocurre cuando escalas.

Hay días en los que todo sale mal. Hay días en los que sientes que estás perdiendo el tiempo, que eso no es para ti.

Hay días en los que no encuentras la base. No mueves los pies, pero tu pierna lo hace involuntariamente, porque tiemblas. Tiemblas, seguramente por miedo a caer, a no poder subir, a no progresar. A no mejorar.

Hay días en los que tus manos gritan. No quieren estar ahí; sudan demasiado y no te permiten crispar como es debido. Hay días que sufren, y se desintegran. A tiras.

Hay días en los que tu cabeza se cortocircuita. Te dice, sin ningún tipo de filtros, que no vas a poder hacerlo. Que te falta fuerza, técnica y cojones para subir el pie ahí arriba, soltar la mano derecha, coger cuerda y chapar, mientras tienes la mano izquierda en una ínfima piedra que parece quiere desaparecer.

Hay momentos en los que desearías no estar colgado. Desearías tener los pies en la tierra, por una vez. Querrías haberte quedado en la cama, durmiendo, confundiendo felicidad con comodidad.

Pero por suerte, algo mágico ocurre cuando escalas.

Hay días que caes. Pero te levantas.

Y es que hay días que bailas. Un baile vertical que no entiende de notas ni pulsos. Una coreografía con la roca, tu cuerpo y tu mente, a ritmo del latido de tu “patata”.

Hay días en los que sabes exactamente dónde van los apoyos. Que tu mente ni siquiera se plantea fallar. Días en los que resulta todo mucho más fácil, aunque no lo sea.Hay días que, como dice uno que sabe mucho, fluyes.

Por suerte, algo mágico ocurre cuando no escalas, también.

Gente especial a tu alrededor. Con ilusión, con ganas de intentar hacer las cosas bien. Con más interés de que consigas tu objetivo que el suyo propio. Gente sana, con ambición.

Con motivación de salir cada día a exprimir la vida.

Algo mágico ocurre cuando vives. Tocas, agarras, aflojas, superas, subes, bajas, sientes, respiras, disfrutas. Escalas.

Escalas la vida.

Nos leemos en la próxima. Pura vida.

“No importa en donde estés, no importa quién seas, no importa lo buenos que sean las paredes que tengas al lado de casa, lo que verdaderamente importa es el deseo de dar el primer paso, de realizar un cambio: tan solo sal ahí fuera, y hazlo.”

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