Mont Blanc. Ruta de los cuatromiles.

¿Os acordáis siendo niños, nerviosos y ansiosos porque llegara el momento de salir de campamentos, de viaje, con amigos y no poder pegar ojo la noche anterior? Pues en realidad no hemos crecido…

Tres años después de mi primera ascensión por Gouter al Mont Blanc me juntaba esta vez con Diego como compañero de cordada. Sabíamos lo que era estar en la cima, ahora nos tocaba darlo todo de nosotros mismos para volver a disfrutarla… o eso creíamos…

Siempre creemos que nunca estamos al mejor nivel físico, ni tenemos la mejor aclimatación, que no hemos entrenado lo suficiente y creedme, son factores importantes pero ninguno comparable al estado mental. Es la motivación la que te hace cruzar la delgada linea entre cumplir los sueños o simplemente ansiarlos.

Con una aclimatación pésima y un estado de forma decente pero siempre mejorable nos encontramos en el Aiguille du Midi a 3800msnm tomando un café tras haber cogido el teleférico desde Chamonix aprovechando esos 200m de más altitud que hay sobre el refugio de Les Cosmiques. Después de pasar unas horas sin mucho que hacer, nos ponemos el traje de faena, nos encordamos y decidimos cruzar la arista que separa la comodidad del edificio de un inmenso glaciar alpino que nos llevará de camino al refugio en poco tiempo.

La vida en un refugio a 3600m es muy simple. Comes, piensas en la ascensión, intentas dormir siesta, sigues pensando en la ascensión, observas y comentas con tu compañero la ruta que tienes por delante, intentas evadirte con revistas, cenas a las 18.30 y te vas a la cama pero como no puedes dormir, vas a ver la puesta de sol y sinceramente… es una de las mejores sensaciones que existen.

panoramic-mont-blanc

puestaaa

La ascensión:

00.30am Los primeros sonidos del resto de escaladores preparándose me hacen despertar (si a esto se le puede llamar dormir), salgo de la cama, me visto y coloco el arnés mientras Diego se despierta. Desayunamos a la 1 de la mañana. El ambiente es calmado y distendido dentro de la tensión que existe.

desayuno mb

A la 1.30 salimos del refugio. Bajamos al glaciar de la Valle Blanche. La noche es perfecta, estrellada, sin aire, distinguiéndose entre la oscuridad las cimas que toca ascender gracias a la luz de la luna llena, pero ahora el camino es llano, muy sencillo, como la calma que hace preceder la tormenta. y pocos minutos después comienza a subir…

Primeras rampas, el ritmo es tranquilo, sabemos que con nuestra forma física y aclimatación si subimos el ritmo al principio lo pagamos al final. Y en este momento no sabemos que esta ruta solo la podemos subir, y no bajar puesto que vamos precarios de material (el resto lleva cuerdas de 60m, piolets de tracción, tornillos de hielo y un sin fin de cintas y mosquetones a diferencia de nosotros con una randonee de 30m, un piolet de travesía y 3 mosquetones con cintas).

Llegamos al primer serac, intentando ascender por donde 3 días antes habíamos practicado. Está inaccesible, el deshielo ha alejado el primer escalón y es imposible acceder a él. Cogemos otro tramo con cuerda fija, clavo el piolet lo más alto posible en el hielo y tracciono de él, no hay marcha atrás. la escalada se hace más sencilla de lo que creía, aseguro a Diego y consigue subir. No hay tiempo a relajaciones, queda mucha ruta por delante.

serac-tacul

Tras pasar varios seracs más,

mas serac tacul

llegamos al col de Tacul a 4150m en poco más de dos horas. Un descanso y una pequeña bajada nos situa ante el tramo más técnico y expuesto. Comenzamos a subir las faldas de Mont Maudit aún en la noche. Una fila de frontales se vislumbra en la zona alta, percibiendo la inclinación que tiene esta montaña. Subimos siguiendo el camino de huellas horizontalmente realizando varias zetas sobre el hielo glaciar. De repente un gran serac corta el camino y la única opción es cruzar una repisa estrecha antes de escalar sobre un tramo más inclinado.

serac-maudit-1

Nos colocamos encima del serac y seguimos ascendiendo. Sabemos que estamos ya ante la ultima pala que antecede al col de Mont Maudit. En mi cabeza está los recuerdos de los blogs indicando que hay cuerda fija donde poder ascender y asegurarse. Sigo subiendo hasta que el camino se corta. Ni rastro de la cuerda fija…

“Hace falta pegarle fuerte. Después tienes miedo, luego le pegas más fuerte otra vez. En fin, los buenos deben pegarle menos fuerte…” (Catherine Destivelle)

Le pido a Diego que intente asegurarme como pueda. Delante de mi una pared de hielo azul duro de unos 45-50 grados sin apenas huella. Comienza a clarear y no hay tiempo a reflexionar sobre lo que viene por arriba. Empiezo a escalar clavando con las dos puntas delanteras de mis crampones y el piolet todo lo que da de sí nuestra cuerda y me encuentro que no hay nada donde asegurar a Diego. Sale de mi boca: “Diego, empieza a subir pero no te caigas, no puedo asegurarte…” Esto significa que un resbalón mio o de Diego sería fatal para ambos. Vamos subiendo los dos en una diagonal de izquierda. La cordada superior se va asegurando con tornillos de hielo que nosotros no tenemos. Encima al clavar los piolets y los crampones sueltan cascotes de hielo que caen sobre nuestros cascos. De repente veo la cuerda fija a unos 10m mas a la izquierda en horizontal aunque la poca huella sigue yendo en diagonal hacia arriba, por lo que lo más seguro es tirar por donde está la huella. Diego la ve también y me indica hacia donde ir y me sale un grito de tensión: “¡¡¡que ya lo se joder!!! ¡¡¡estoy Intentando llegar a ella!!!” Hasta que por fin doy con ella, coloco mi cabo de anclaje y comienzo a escalar más relajado. A la vez, voy asegurando con todo el material que dispongo para ir reduciendo el riesgo en caso de caída.

mont-maudit-couloir

Llegamos a unas rocas para treparlas en mixto y ya ver la ultima pala, mas sencilla, con mas huella y menos hielo que superamos sin mayor incidente.

maudit diego llegando

No podemos negar que una vez en el col de Mont Maudit con una salida de sol memorable.

salida sol

una sonrisa sale de nuestra boca sabiendo que no hay más tramos técnicos, solo queda superar los últimos 400m hasta la cima del Mont Blanc. A lo lejos justo debajo de Col de Brenva ya ha salido el sol.

mont-blanc-amanecer Decidimos continuar hasta allí y descansar. Nuestros pies están algo congelados del hielo de Mont Maudit.

Conforme va saliendo el sol, parece querer acompañarle el aire y cuando parece que ya es un paseo hasta la cima, el aire y el mal de altura decide acompañarme. No soy capaz de subir mas de 20-30 metros sin arrodillarme a descansar. Tengo nauseas y somnolencia y cuando aparecen las ráfagas de aire me desequilibran. Pero en nuestra cabeza solo queda la opción de subir. La bajada solo puede hacerse por Gouter con nuestro material. Diego intenta animarme, miro el reloj, vamos bien de tiempo y poco a poco conseguimos llegar a la cima a las 8:15h.

cima-mont-blanc

No se puede disfrutar de las vistas. el viento racheado obliga a bajar rápido, sigo con mal de altura. La bajada aunque mucho más sencilla obliga a estar con todos los sentidos y más con este aire. bajamos las afiladas aristas

arete-des-bosses

hasta el refugio de emergencia de Vaillot a 4400m. Diego quiere descansar, también sufre de mal de altura. Le pido seguir bajando tras 5 minutos de descanso. la somnolencia hace que me duerma si me tumbo. Bajamos como si de dos zombies se tratasen hasta el Dome de Gouter incluso sopesando la posibilidad de dormir en el refugio, nos encontramos agotados. Más abajo empiezo a encontrarme mejor, más fuerte, sin somnolencia, lo noto en los tirones que voy pegando a Diego por ir delante, justo al contrario que cuando estábamos llegando a la cima que sobraba todo los metros por ir más lento que Diego. Es lo que tiene el mal de altura…

Descansamos en el refugio a 3800m, comemos algo y ya con mejor sensación comenzamos a destrepar.

hacia-tete-rousse
el tramo que hay entre el refugio Gouter y Tete Rousse a 3300m, pasamos sin imprevisto por la bolera hasta que llegamos al refugio de Nid d´Aigle a 2300, para coger el tren que nos lleve a la población de Le Fayet a las 16:30h tras 16horas.

Lo dimos todo por cumplir un sueño, ese sueño que tres años atrás antes de subir al Mont Blanc por su ruta clásica veía como una posibilidad muy lejana, demasiado técnica, demasiado expuesta. Sufrimos y caímos agotados pero el Mont Blanc no debe preocuparse, aún lo amo.

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