Mallo San Jorge y Pico Borón || Sierra de Guara

Días libres, hay que aprovecharlo.

Momento de buscar rutas, caminos, actividades nuevas y variadas donde volver a sentir ese gusanillo que únicamente da la felicidad de… estar colgado.

La cantidad de nieve acumulada en el Pirineo, unida a una predicción meteorológica un tanto dudosa, hace que Revu y un servidor, pongamos rumbo a la Sierra de Guara, injustamente olvidada por nosotros. Seguir leyendo “Mallo San Jorge y Pico Borón || Sierra de Guara”

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Se trata de disfrutar. Peña Foratata

“Nos convertimos en lo que pensamos.”

Nervios y dudas. Con estos pensamientos comenzaba antes de empezar esta nueva ascensión tras el Matterhorn.

El Peña Foratata Oriental es una montaña que a pesar de no tener una gran altura en comparación con sus vecinos Balaítus, Infiernos, etc… no tiene nada que envidiar, ya que una vez llegas al collado Foratata comienza el tramo más divertido y expuesto.

En esta ocasión junto a David, Revu y yo (Marcos), nos acompaña Alex Pina después de dos años extraviado por tierras italianas. Seguir leyendo “Se trata de disfrutar. Peña Foratata”

Matterhorn: El laberinto rocoso.

“Creo que este pico está en el límite de nuestras posibilidades.”

Lo pongo entre comillas, pero es mi voz desde el primer momento que se planteó intentarlo.

Y es que a veces hay que ir al límite para saber dónde está. Sino, nos pasaríamos la vida estancados en el mismo punto de partida. En nuestra zona de confort. Ahí, invulnerables pero conformistas. Saciables.

Creo que el Matterhorn, o Cervino para los italianos, no necesita presentaciones. Cualquiera que sepa algo de montaña lo conoce; y cualquiera que no sepa absolutamente nada de montaña la ha visto comiéndose un Toblerone. De pequeños todos hemos dibujado esa forma puntiaguda. Pues así es como debe ser una montaña. El que imaginó una cumbre seguro que pensó en una línea similar. Seguir leyendo “Matterhorn: El laberinto rocoso.”

Tormenta en Cregüeña.

La mochila pesa, aunque menos que otras veces. Creo que tengo menos fondo físico que el año pasado, o simplemente es mi sensación. Me hubiera gustado haber entrenado más,  pero de una manera u otra, he hecho lo que me apetecía hacer. Sin obligaciones. Estoy feliz.

Me encuentro bien subiendo las terribles cuestas pedregosas que conducen al maravilloso ibón de Cregüeña, en el Valle de Benasque. El ritmo es lento, no hay ninguna prisa, y amenizamos las cerca de cuatro horas de recorrido con conversaciones eternas y juegos varios. Cada día que pasa tengo más claro como quiero hacer montaña. Pasar cuantas más horas mejor, dormir, parar, reír. Mirar; mirar y observar. Respirar. Seguir leyendo “Tormenta en Cregüeña.”

Balaitus 4.0|| Brecha Latour.

Estoy temblando. Y esta vez no es de miedo, tensión o inseguridad. Es frío. Llevo cerca de 45 minutos en la penumbra, buscando el dichoso lugar en el que montar el rapel y, una vez montado, esperando a que mis cinco compañeros desciendan hasta la reunión.

Mi rostro cambia, reflexiono. Pienso en el objetivo de Agosto. Siento que necesitamos ser ágiles, hábiles y coordinados; movernos con mayor rapidez, sin fallos, y no lo estamos haciendo del todo bien. Seguir leyendo “Balaitus 4.0|| Brecha Latour.”

Peña Foratata Occidental. Invernal.

Anayet y Arafita eran los dioses más pobres y humildes de nuestras montañas, pero tenían un tesoro muy preciado, algo que querían por encima de todas las cosas, y era su hija: La joven y hermosa Culibillas. A ésta última le gustaba jugar con las hormigas blancas, sentía especial devoción por ellas. De hecho, llamó a toda esa región Formigal.

Balaitus, el dios más temido y todopoderoso, el que creaba y azotaba fuertes tormentas en estos valles, un día se fijó en ella. Lógicamente, a Culibillas no le interesó la proposición de Balaitus, el que, por otro lado, nunca había sido rechazado. Así, enfadado y enrabietado, decidió ir a por ella.

Cuando acudió a raptarla, con el fin de llevársela para siempre, Culibillas gritó: “¡A mí las hormigas!” Y en ese preciso momento millones y millones de hormigas blancas acudieron en su ayuda para protegerla, cubriendo a Culibillas por completo. Balaitus, horrorizado, se marchó, y nunca más volvió. Seguir leyendo “Peña Foratata Occidental. Invernal.”