Seguimos sufriendo, seguimos disfrutando.

Parece contradictorio, pero dista mucho de estar opuesto.

Llevamos unos cuantos años subiendo montañas, conocemos donde está nuestra zona de confort. Creemos saber donde está nuestro límite momentaneo, donde fallamos, qué nos cuesta aprender, qué es lo que nos gusta.

Pese a conocer, o conocernos a nosotros mismos en este medio hay algo que nunca cambia. Seguimos sufriendo y disfrutando por igual. Seguimos mejorando, repitiendo los mismos errores y sobretodo, tenemos claro que este mundo es lo que nos llena. Seguir leyendo “Seguimos sufriendo, seguimos disfrutando.”

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Edu Roche 6b+ (V+ Oblig). Peña Rueba.

“Si buscabas el momento oportuno… era ese.”

Y es que a veces nos pasamos la vida esperando el momento que creemos adecuado, cuando la mayoría de las veces, el momento perfecto no existe. Y si existe, siempre es ahora. Para qué esperar.

Después de tropecientos meses sin poder coincidir en espacio y tiempo, Alberto y un servidor, David, ponemos rumbo a Peña Rueba para hacer, si se deja, Edu Roche.

Un 6b+ de grado está por encima de mis posibilidades (bastante por encima) pero ir con Alberto da tranquilidad. Hará los largos duros y yo haré lo que pueda. Supongo que uno nunca se ve preparado para superarse, así que a veces hay que limitarse a hacerlo, a intentarlo; y que salga el Sol por donde quiera. Seguir leyendo “Edu Roche 6b+ (V+ Oblig). Peña Rueba.”

Se trata de disfrutar. Peña Foratata

“Nos convertimos en lo que pensamos.”

Nervios y dudas. Con estos pensamientos comenzaba antes de empezar esta nueva ascensión tras el Matterhorn.

El Peña Foratata Oriental es una montaña que a pesar de no tener una gran altura en comparación con sus vecinos Balaítus, Infiernos, etc… no tiene nada que envidiar, ya que una vez llegas al collado Foratata comienza el tramo más divertido y expuesto.

En esta ocasión junto a David, Revu y yo (Marcos), nos acompaña Alex Pina después de dos años extraviado por tierras italianas. Seguir leyendo “Se trata de disfrutar. Peña Foratata”

Matterhorn: El laberinto rocoso.

“Creo que este pico está en el límite de nuestras posibilidades.”

Lo pongo entre comillas, pero es mi voz desde el primer momento que se planteó intentarlo.

Y es que a veces hay que ir al límite para saber dónde está. Sino, nos pasaríamos la vida estancados en el mismo punto de partida. En nuestra zona de confort. Ahí, invulnerables pero conformistas. Saciables.

Creo que el Matterhorn, o Cervino para los italianos, no necesita presentaciones. Cualquiera que sepa algo de montaña lo conoce; y cualquiera que no sepa absolutamente nada de montaña la ha visto comiéndose un Toblerone. De pequeños todos hemos dibujado esa forma puntiaguda. Pues así es como debe ser una montaña. El que imaginó una cumbre seguro que pensó en una línea similar. Seguir leyendo “Matterhorn: El laberinto rocoso.”

Salvador

Como toda buena serie policíaca, esta historia comienza con la llegada de un nuevo compañero. Salvador.

Salvador viene a cubrir el hueco que dejó mi anterior colega, “Tiburón”.
Tiburón era un tipo rápido, ágil y con mucho nervio. Su aspecto no pasaba inadvertido y su personalidad, arrollaba. Le llamaban así a causa de un bulto con forma de aleta en la chepa. Bonito no era, pero remataba su carácter.

Tiburón y yo recorrimos muchos kilómetros juntos. Cruzamos España de este a oeste unas cuantas veces; en verano, en invierno, de día y de noche. Viena y Bolonia fueron nuestras dianas más lejanas, y cuando necesitábamos una desconexión, la cornisa cantábrica era nuestro patio de recreo. Seguir leyendo “Salvador”

Tormenta en Cregüeña.

La mochila pesa, aunque menos que otras veces. Creo que tengo menos fondo físico que el año pasado, o simplemente es mi sensación. Me hubiera gustado haber entrenado más,  pero de una manera u otra, he hecho lo que me apetecía hacer. Sin obligaciones. Estoy feliz.

Me encuentro bien subiendo las terribles cuestas pedregosas que conducen al maravilloso ibón de Cregüeña, en el Valle de Benasque. El ritmo es lento, no hay ninguna prisa, y amenizamos las cerca de cuatro horas de recorrido con conversaciones eternas y juegos varios. Cada día que pasa tengo más claro como quiero hacer montaña. Pasar cuantas más horas mejor, dormir, parar, reír. Mirar; mirar y observar. Respirar. Seguir leyendo “Tormenta en Cregüeña.”